miércoles, 22 de junio de 2016

LA DESPEDIDA

Última entrada al blog que comenzamos a principio de curso y en el que compartimos nuestras vivencias con el resto del mundo.  Ahora toca la despedida; los momentos inolvidables son muchos y agradables, siempre acompañada de cuatro duendecillos y otros cuatro que ya querían ser mayores.  Al final, los días más difíciles se van haciendo más pequeños y de ellos, quien quiera puede extraer una enseñanza.

Por mi parte, solamente queda daros las gracias, tanto a Paula, Nel, Hugo, Rubén, Aitor, Adrián, Adán y Carlos, como a las familias que siempre estuvieron ahí, apoyando en todo y colaborando.  Nunca hubo una negativa por su parte, todo lo contrario.  Sin duda, y vuelvo a repetir, habéis sido lo mejor del año, aunque tampoco podemos olvidar a todas aquellas personas que desde fuera vinieron a abrirnos las puertas al mundo leyéndonos cuentos, enseñándonos a dibujar o explicándonos el funcionamiento de alguna máquina, ayudándonos cuando algo se nos olvidaba o lo necesitábamos urgentemente;  no podría nombrarlos a todos porque seguro que me quedaría alguien en el tintero.  Si de algo podemos estar contentos y orgullosos es de que estas puertas estuvieron siempre abiertas a todos aquellos que, con buena voluntad,  quisieron pasar por aquí.  Me siento feliz porque, aunque aún nos quede mucho camino, la mayoría  habéis aprendido a controlar las contestaciones, a ser más corteses y educados y habéis sido un ejemplo de compañerismo al cuidaros unos a otros cuando realmente hacía falta.  Las charlas eternas cuando discutíais, se quedan como experiencia de aprendizaje y, desde luego, aunque tengamos malos momentos, no podemos pretender ser siempre perfectos, sería imposible.  Puede que algún día los mayores recordéis con una sonrisa aquellos debates con Rosana (gran apoyo para vosotros y para mí) y conmigo.

La idea era poner fotos de esa comida tan agradable que tuvimos debajo del hórreo, por desgracia, no pude hacerlo, pues había algo urgente que me hizo salir a toda prisa y luego, la conversación agradable de los mayores y los juegos de los pequeños, me entretuvieron.  Solamente podría poner una imagen de platos aún por llenar, sin embargo, mi alma está y estará colmada de todo lo bueno que me habéis regalado cada día sin daros cuenta.

Me despido recordando esto último, yo misma os dije mil veces que ni lo sé todo ni soy perfecta; admitir que nos equivocamos es el primer paso.  Como siempre repetimos, obrad con vuestra conciencia, ocupaos de los demás solamente para ayudar, no para perjudicar, pues vuestros actos, al final, son los que van a hablar de vosotros.  La calidad humana de una persona se refleja en sus acciones hacia los demás, no en las palabras o en lo que quiera aparentar; no lo olvidéis, pues realmente os hará grandes.


4 comentarios:

  1. Qué grande eres Sonia !!! Grande en sentimiento, en honestidad, en compromiso y también en sencillez y en sinceridad y VERDAD, con mayúsculas.Esos niños y niñas han tenido una gran maestra a su lado este curso.

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    1. No soy grande, ni gran maestra, porque en ese caso no me habría dejado llevar por situaciones absurdas. Sin embargo, son estos momentos los que hacen valorar la calidad humana de los grandes compañeros y compañeras con quienes he compartido parte de este camino, y entre los que tu, María Elena, ocupas un lugar especial.
      Lo poco bueno que pueda aportar humana y profesionalmente lo debo a muchos y en particular a vosotros, pues en el tiempo que pasamos juntos me regalasteis momentos impagables de compañerismo, humanidad, comprensión, tolerancia y respeto, y sobre todo, la enorme dedicación y ternura que repartís cada día a los niños y niñas más afortunados del mundo.
      Muchas buenas experiencias en distintos lugares, uno que siempre permanece porque me disteis la fuerza y la vida. Siempre Vega

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  2. Gracias Sonia, por este bonito curso en la escuela de Entralgo.Luisa.

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  3. Si no fuera por personas como tú, que siempre estuvisteis ahí, sin cuestionar, sin preguntar y siempre apoyando, no hubiera sido posible, Gracias a ti, Luisa.

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