Este cuento hace años que me divierte, así, que estando Marco con nosotros, hicimos nuestro penúltimo momento lector. Adán, desde que descubrió su faceta cuenta cuentos, se encargó de preparar la lectura con Marco, y como es habitual en los niños de Entralgo, lo ayudó a seguir la lectura con enorme paciencia. Para terminar, hicimos un marcapáginas.... ¡De rana!, no podía ser de otra manera, así esos deditos que tan pronto se oxidan, le dieron a la tijera. Nosotros estuvimos enormemente relajados, incluso los mayores que estaban enfrascados en los ordenadores, se fueron acercando a escuchar el cuento. Os dejo con las fotos de un viernes extraño de tiempo, pero tranquilo y muy agradable en el aula.
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