Este viernes, Susana, la mamá de Paula, nos leyó un cuento muy divertido, pero con mucho fondo. Era la historia de la oveja número 4 que no quería hacer siempre lo mismo y anduvo un poco enfadada con el resto de sus compañeras, pero, como en todos los cuentos, siempre hay una solución a un problema y número cuatro la encontró gracias a Miguel, el niño que contaba ovejas todas las noches. Ni ella volvió a saltar ni Miguel a necesitar contar hasta dormirse. De todo ello, nos hemos quedado, que aunque no queramos las mismas cosas, todos somos necesarios y que no es necesario hacer lo que te dicten los demás, sino obrar de acuerdo a tu conciencie, eso sí, sin hacer daño a nadie.
Susana nos hizo una manualidad preciosa que se merece un capítulo para ella sola y los peques pintaron en tela su versión del cuento, después de contarme su particular visión del mismo. Los mayores están en ello, después de reflexionar, comenzaron a escribir lo que pensaban sobre todo ese asunto de ir con el rebaño o seguir las ideas propias, a ver qué sale. De momento os dejamos con unas fotos de un buen comienzo de viernes. Nos faltó un buen desayuno literario, otra vez será...
No hay comentarios:
Publicar un comentario